⚡ Moltbot: el salto inesperado de los agentes de IA
El experimento open‑source que convirtió a la IA en un empleado real.
En los últimos días, un proyecto open‑source empezó a circular con fuerza entre developers, founders y fanáticos de la IA.
No apareció con una gran campaña ni con promesas infladas. Empezó como suelen empezar las cosas que importan, gente probándolo, rompiéndolo, contándolo.
Ese proyecto se llama Clawdbot (ahora Moltbot por temas de trademark). Y más que una herramienta nueva, funciona como una señal.
¿Qué es Moltbot (Clawdbot)?
Moltbot es un asistente de IA personal, open‑source, que corre en tu propia máquina o servidor y vive dentro de las apps de mensajería que ya usas.
No es un chat para hacer preguntas. Es un agente con memoria persistente y acceso al sistema, capaz de ejecutar tareas reales como manejar archivos, enviar emails, correr scripts o coordinar otros modelos.
Se conecta a modelos como GPT, Claude, Gemini, DeepSeek o modelos locales vía Ollama. Tú eliges.
La idea central es simple, convertir modelos de lenguaje en algo que no solo responda, sino que haga.
Cómo funciona en la práctica
Moltbot opera como un loop permanente.
Piensa en él como una capa que conecta tres mundos: tu chat, un modelo de lenguaje y tu computadora.
Se despierta solo mediante tareas programadas, revisa el estado de lo que tiene asignado y decide si debe actuar. Cuando lo hace, te escribe primero por WhatsApp, Slack, Telegram u otro canal.
Por dentro, el flujo suele verse así. El bot recibe un evento, puede ser un mensaje tuyo o una tarea del scheduler. Con eso arma un plan, llama al modelo que elegiste para razonar y luego ejecuta acciones usando “herramientas” con permisos. Esas herramientas son cosas concretas, como terminal, sistema de archivos, navegador o integraciones. Después guarda lo que pasó y vuelve a reportarte.
Todo lo que aprende queda guardado. No empieza de cero cada conversación. Recuerda contextos, preferencias y decisiones pasadas, y lo usa para sostener continuidad.
Su rol se define en un archivo llamado Soul.md. Ahí no escribes prompts largos, escribes reglas de trabajo: qué hace por defecto, cómo prioriza, cuándo pide confirmación, cómo redacta mensajes, qué cosas nunca debe tocar.
Por eso se siente distinto. No es una conversación aislada, es un proceso que corre, registra y vuelve con trabajo hecho.
Qué está haciendo la gente con Moltbot
El proyecto se volvió viral porque los casos reales se sienten extrañamente cercanos.
Un usuario contó que su Moltbot se rompió. En lugar de arreglarlo él, le pidió al propio bot que se reparara. El agente encontró el error, escribió el parche y abrió un Pull Request en GitHub. Otros lo usan para leer calendarios, detectar días de alto estrés, monitoreo de salud, analizador de comunidades, etc.
También aparecen usos más domésticos. Bots que revisan el clima del fin de semana y, si hay sol, planifican un asado y completan automáticamente el carrito del supermercado.
En empresas pequeñas, Moltbot ya se usa para limpiar inboxes, priorizar tareas, enviar seguimientos y coordinar soporte.
Todo esto ocurre sin que alguien esté escribiendo instrucciones paso a paso.
Por qué se volvió relevante tan rápido
El timing es clave.
Llega después de meses de hype alrededor de agentes, cuando mucha gente ya se cansó de herramientas que solo responden y empezó a buscar sistemas que operen.
También conecta con un cambio cultural. La personas están buscando menos dependencia de plataformas cerradas. El software corre en tu infraestructura y responde a tus reglas.
Además, hay un factor social que acelera todo. Se volvió tema de fin de semana en X y en Discord, con gente compartiendo capturas, workflows y resultados. Eso baja la barrera de entrada, sube el FOMO y crea una sensación de “esto ya se puede usar”, incluso si todavía está en modo experimento.
Cuando ves a otros delegando trabajo real desde un chat, la idea deja de sentirse abstracta y pasa a sentirse inmediata.
Acceso total implica responsabilidad
Parte del boom de Moltbot tiene que ver con un cambio de mentalidad que se está colando en IA.
Mucha gente ya no quiere que su asistente viva en un SaaS que decide por defecto qué puede tocar, qué puede recordar y qué se queda fuera “por si acaso”. Prefieren correrlo en su propia máquina o servidor, con sus reglas, sus llaves y sus logs. Esa decisión trae una sensación fuerte de control: tú eliges el modelo, el canal, las integraciones, el nivel de memoria y el alcance de las acciones.
También trae trabajo real. Cuando el agente tiene acceso a tu sistema, la seguridad deja de ser un detalle. Se convierte en parte del setup. Permisos mínimos, entornos aislados, llaves separadas, auditoría y un plan claro para apagarlo si algo se siente raro.
Por eso hoy encaja mejor con developers, founders y power users que están cómodos operando su propia “infraestructura personal”. La promesa es enorme, pero se cobra en criterio.
Cuando el software toma iniciativa
El impacto de Moltbot es lo que normaliza.
Todavía la IA se vive como una interacción. Abres un chat, pedes algo, recibes texto. Eso ya cambió para una parte del internet, y Moltbot lo hace evidente porque se comporta como un sistema que corre en segundo plano y te devuelve trabajo hecho.
Ahí aparece el cambio cultural. Te acostumbras a delegar, a que el software tome iniciativa, sostenga contexto, haga seguimiento, vuelva con un resultado y se quede ahí, disponible.
Moltbot también deja claro por qué este tipo de poder aparece primero en open-source self-hosted.
Un asistente masivo vive bajo expectativas durísimas de seguridad, privacidad y responsabilidad legal. Un agente que corres tú mismo vive bajo tus reglas. Ese detalle cambia el techo de utilidad y atrae a power users dispuestos a asumir responsabilidad a cambio de autonomía.
Lo relevante está en lo que esto habilita en la vida real.
En un negocio pequeño, un agente persistente puede convertirse en una capa operativa. Ordena bandejas, arma seguimientos, prepara reportes, coordina tareas internas, mantiene el pulso del día. En creación de contenido, se vuelve un productor silencioso que mueve piezas mientras tú decides el ángulo. En producto, acelera el ciclo de construir, medir y ajustar porque supervisas un proceso que sigue avanzando.
Y en lo cotidiano cambia algo más íntimo. Cuando un sistema te escribe primero, recuerda lo que dijiste ayer y actúa con continuidad, empiezas a tratarlo como presencia. Por eso aparece el apego emocional en los posts. No es solo fascinación técnica, es costumbre. El peso de Moltbot está ahí.
Un mundo con agentes persistentes empuja un nuevo tipo de alfabetización. Menos atención puesta en comandos y más atención puesta en diseñar límites, permisos, rutinas, prioridades y verificación. Quien domine esa capa va a mover ventaja en trabajo, negocio y vida.
Moltbot es una señal bastante clara de lo que empieza a volverse normal.
Dónde probarlo y aprender más
Todo el proyecto es abierto.
✅ Sitio oficial: https://www.molt.bot/
✅ GitHub: https://github.com/clawdbot/clawdbot
Se puede correr en Mac, Windows, Linux, Raspberry Pi o un VPS barato. Incluso hay guías para usar instancias gratuitas en la nube.
El propio creador recomienda empezar simple y no comprar hardware por hype.
Una costumbre nueva
Moltbot hace visible un cambio: herramientas que recuerdan, se quedan disponibles y pueden ejecutar trabajo.
Con ese combo, empiezas a pensar en automatizaciones como hábitos. Tareas que avanzan solas, se documentan, se auditan y vuelven a ti con resultados.
La ventaja la define el diseño del sistema. Límites claros, permisos bien puestos, rutinas, y una manera simple de revisar lo que hizo.
Eso es lo que queda después de leer sobre Moltbot. La idea de que el software puede acompañar el día, no solo responder en el momento.
En la Academia lo volvemos práctico
Y lo hacemos todas las semanas. Probamos herramientas nuevas (como Moltbot), las convertimos en flujos copiables y te las enseñamos con ejemplos para tu marca o negocio. Son cursos cortos y directos. Entras sin base técnica y sales con algo listo para usar ese mismo día.
Y esta semana seguimos con el reto de web. Ya empezó, pero todavía te puedes unir porque las clases quedan grabadas. La segunda clase es este jueves.
Vas a avanzar con una web funcional para tu negocio o para clientes, sin código y sin vueltas. Los tres mejores proyectos se llevan $500 cada uno.
Nos leemos.














